La eficiencia en la aplicación de defensivos agrícolas depende directamente de la correcta regulación y mantenimiento de las máquinas de pulverización. Antes de iniciar el trabajo, es fundamental que el productor realice una inspección completa del equipo, garantizando seguridad, precisión y evitando perjuicios al cultivo.
El primer paso es la limpieza completa de la máquina. Es importante verificar todos los filtros: el filtro principal, el filtro de barra y los filtros de las boquillas de pulverización. Estos componentes son responsables por retener impurezas y evitar obstrucciones durante la aplicación.
Además, todas las mangueras y tuberías deben ser inspeccionadas. Mangueras dobladas, obstruidas o con residuos de productos anteriores pueden comprometer el flujo del líquido, provocando fallas o exceso de aplicación en determinadas áreas.
Mantener el sistema limpio evita fitotoxicidades causadas por residuos de productos viejos y garantiza una pulverización uniforme, sin riesgos de quemar las plantas.
Durante la inspección, el productor debe prestar atención a posibles fugas en las mangueras y conexiones. Las fugas reducen la eficiencia del trabajo, generan desperdicio de producto y pueden causar riesgos de contaminación.
También es importante garantizar que las boquillas y puntas de pulverización estén en buen estado. Boquillas obstruidas o desgastadas alteran el volumen aplicado, afectando la uniformidad de la pulverización.
Otro punto esencial es el manómetro, responsable por indicar la presión de trabajo de la máquina. Si está descalibrado o defectuoso, habrá variaciones en la presión, resultando en errores en la dosificación del producto aplicado.
La calibración correcta garantiza que la presión se mantenga constante y que el volumen aplicado sea el mismo en todas las boquillas de la barra, evitando fallas y desperdicio.
Las boquillas merecen especial atención. Cuando están desgastadas, presentan diferentes caudales, generando desuniformidad en la aplicación. Esto compromete la dosis correcta y reduce la eficiencia en el control de enfermedades, insectos y malezas.
Para una pulverización precisa y eficaz, todas las boquillas deben estar en buen estado y con caudal uniforme.
Antes de iniciar la temporada, realizar un checklist completo de pulverización es una práctica indispensable. La limpieza del sistema, la verificación de mangueras y filtros, el buen funcionamiento del manómetro y la inspección de las boquillas aseguran mayor eficiencia en la aplicación, ahorro de insumos y protección del cultivo.
Cuidar estos detalles es el primer paso para una temporada más productiva y sostenible.